Sura Al-Baqarah — Aleya 244

La Vaca · 2:244 · 244/286

وَقَـٰتِلُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ وَٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ سَمِيعٌ عَلِيمٌ

Waqatiloo fee sabeeli AllahiwaAAlamoo anna Allaha sameeAAun AAaleem

Recitación de la aleya

Traducciones de esta aleya 7

Sheikh Isa García

Combatid [en defensa propia] por la causa de Dios, y sabed que Dios todo lo oye, todo lo sabe.

Fundación Montada

Y luchad por la causa de Al-lah y sabed que Al-lah todo lo oye y todo lo sabe.

Noor International

Y luchen por la causa de Al-lah, y sepan que Al-lah todo lo oye y todo lo sabe.

Isa García · otra edición

244. Combatan por la causa de Dios [cuando sean atacados][1], y sepan que Dios todo lo oye, todo lo sabe.

Notas

[1] Este versículo exhorta a combatir en defensa propia dentro de un marco de responsabilidad y conciencia moral, y no como una glorificación de la guerra. Leído junto con los versículos que lo preceden y lo siguen, el pasaje se inserta en una reflexión más amplia sobre la reticencia humana a asumir responsabilidades colectivas frente a la opresión y la amenaza externa. El relato evoca experiencias históricas de pueblos anteriores que, pese a su número, evitaron el combate por temor, y subraya que la seguridad y la supervivencia de una comunidad requieren, en ocasiones, la disposición a defenderse. El contexto histórico remite a situaciones en las que comunidades vulnerables se enfrentaban a expulsiones, persecuciones y pérdida de sus hogares, una realidad que también vivió la primera comunidad musulmana. En este marco, el versículo recuerda que la vida y la muerte están en manos de Dios, y que el combate, cuando es necesario, debe entenderse como un último recurso sujeto a límites éticos. El pasaje no insta a la violencia indiscriminada, sino que sitúa la defensa dentro de una enseñanza moral y espiritual más amplia.

Isa García · Europa · otra edición

Combatid por la causa de Dios [cuando seáis atacados][1], y sabed que Dios todo lo oye, todo lo sabe.

Notas

[1] Este versículo exhorta a combatir en defensa propia dentro de un marco de responsabilidad y conciencia moral, y no como una glorificación de la guerra. Leído junto con los versículos que lo preceden y lo siguen, el pasaje se inserta en una reflexión más amplia sobre la reticencia humana a asumir responsabilidades colectivas frente a la opresión y la amenaza externa. El relato evoca experiencias históricas de pueblos anteriores que, pese a su número, evitaron el combate por temor, y subraya que la seguridad y la supervivencia de una comunidad requieren, en ocasiones, la disposición a defenderse. El contexto histórico remite a situaciones en las que comunidades vulnerables se enfrentaban a expulsiones, persecuciones y pérdida de sus hogares, una realidad que también vivió la primera comunidad musulmana. En este marco, el versículo recuerda que la vida y la muerte están en manos de Dios, y que el combate, cuando es necesario, debe entenderse como un último recurso sujeto a límites éticos. El pasaje no insta a la violencia indiscriminada, sino que sitúa la defensa dentro de una enseñanza moral y espiritual más amplia.