Sura Sad — Aleya 33

Sad · 38:33 · 33/88

رُدُّوهَا عَلَىَّ ۖ فَطَفِقَ مَسْحًۢا بِٱلسُّوقِ وَٱلْأَعْنَاقِ

Ruddooha AAalayya fatafiqa mashanbissooqi wal-aAAnaq

Recitación de la aleya

Traducciones de esta aleya 7

Sheikh Isa García

[Dijo Salomón:] “Traédmelos”. Y acarició sus cuellos y sus patas.

Fundación Montada

Entonces dijo: «¡Traédmelos de nuevo!». Y pasó la mano (o la espada) por sus patas y cuellos.

Noor International

Entonces dijo: “¡Tráiganmelos de nuevo!”. Y pasó la mano (o la espada) por sus patas y cuellos.

Isa García · otra edición

33. [Dijo Salomón:] “Traédmelos”. Y acarició sus cuellos y sus patas.[1]

Notas

[1] Algunos exégetas interpretan que, debido a que lo hicieron olvidar la oración, el Profeta Salomón ordenó sacrificar a los caballos y que su carne fuera repartida entre los pobres.

Isa García · Europa · otra edición

[Dijo Salomón:] “Traédmelos”. Y acarició sus cuellos y sus patas.[1]

Notas

[1] Algunos exégetas interpretan que, debido a que lo hicieron olvidar la oración, el profeta Salomón ordenó sacrificar a los caballos y que su carne fuera repartida entre los pobres.

Noor International · Europa · otra edición

Entonces dijo: «¡Traédmelos de nuevo!». Y pasó la mano (o la espada)[862] por sus patas y cuellos.

Notas

[862] Hay dos interpretaciones principales acerca del significado de esta aleya. La primera es que Salomón sacrificó los corceles con la espada buscando la complacencia de Al-lah, a pesar del amor que sentía por ellos, porque le hicieron olvidar sus oraciones y no quería que esto volviera a sucederle; y Al-lah compensó dicho sacrificio que había hecho por Él sometiendo el viento a su voluntad. La otra posible interpretación es que Salomón acarició las patas y los cuellos de los corceles cuando volvieron a traérselos.

Noor International · Latinoamérica · otra edición

33. Entonces dijo: “¡Tráiganmelos de nuevo!”. Y pasó la mano (o la espada)[862] por sus patas y cuellos.

Notas

[862] Hay dos interpretaciones principales acerca del significado de esta aleya. La primera es que Salomón sacrificó los corceles con la espada buscando la complacencia de Al-lah, a pesar del amor que sentía por ellos, porque lo hicieron olvidar sus oraciones y no quería que esto volviera a sucederle; y Al-lah compensó dicho sacrificio que había hecho por Él sometiendo el viento a su voluntad. La otra posible interpretación es que Salomón acarició las patas y los cuellos de los corceles cuando volvieron a traérselos.