Sura An-Nisa — Aleya 34
Las Mujeres · 4:34 · 34/176
ٱلرِّجَالُ قَوَّٰمُونَ عَلَى ٱلنِّسَآءِ بِمَا فَضَّلَ ٱللَّهُ بَعْضَهُمْ عَلَىٰ بَعْضٍ وَبِمَآ أَنفَقُوا۟ مِنْ أَمْوَٰلِهِمْ ۚ فَٱلصَّـٰلِحَـٰتُ قَـٰنِتَـٰتٌ حَـٰفِظَـٰتٌ لِّلْغَيْبِ بِمَا حَفِظَ ٱللَّهُ ۚ وَٱلَّـٰتِى تَخَافُونَ نُشُوزَهُنَّ فَعِظُوهُنَّ وَٱهْجُرُوهُنَّ فِى ٱلْمَضَاجِعِ وَٱضْرِبُوهُنَّ ۖ فَإِنْ أَطَعْنَكُمْ فَلَا تَبْغُوا۟ عَلَيْهِنَّ سَبِيلًا ۗ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيًّا كَبِيرًا
Arrijalu qawwamoonaAAala annisa-i bima faddalaAllahu baAAdahum AAala baAAdin wabimaanfaqoo min amwalihim fassalihatu qanitatunhafithatun lilghaybi bima hafithaAllahu wallatee takhafoonanushoozahunna faAAithoohunna wahjuroohunnafee almadajiAAi wadriboohunna fa-in ataAAnakumfala tabghoo AAalayhinna sabeelan inna Allaha kanaAAaliyyan kabeera
Traducciones de esta aleya 7
Sheikh Isa García
Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas] que Dios ha puesto entre ambos, y por su obligación de mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. A aquellas de quienes temáis maltrato y animadversión, exhortadlas, tomad distancia no compartiendo el lecho, y por último poned un límite físico; si os obedecen [en lo que Dios ordena], no les reclaméis ni recriminéis más. Dios es Sublime, Grande.
Fundación Montada
Los hombres son los responsables de proteger, guiar y velar por las necesidades de las mujeres porque Al-lah ha favorecido al hombre por encima de la mujer (para algunas actividades) y porque ellos las mantienen con sus bienes. Consecuentemente, las mujeres virtuosas deben ser obedientes y deben proteger (su honor y las propiedades del marido) en la ausencia de este, como Al-lah les ha ordenado. Y a aquellas de quienes temáis rebeldía y mala conducta (porque se muestran arrogantes y no respetan a sus maridos cuando ellos no han cometido ninguna falta contra ellas), amonestadlas (primero), no compartáis el lecho con ellas (si la medida anterior no les hace desistir) y tomad medidas físicas (como última opción y sin buscar lastimarlas). Pero si os obedecen, no toméis medidas contra ellas. En verdad, Al-lah es Excelso y Grande (y tomará represalias contra vosotros si las tratáis injustamente).
Noor International
Los hombres son los responsables de proteger, guiar y velar por las necesidades de las mujeres porque Al-lah ha favorecido al hombre por encima de la mujer (para algunas actividades) y porque ellos las mantienen con sus bienes. Consecuentemente, las mujeres virtuosas deben ser obedientes y deben proteger (su honor y las propiedades del marido) en la ausencia de este, como Al-lah les ha ordenado. Y a aquellas de quienes teman rebeldía y mala conducta (porque se muestran arrogantes y no respetan a sus maridos cuando ellos no han cometido ninguna falta contra ellas), amonéstenlas (primero), no compartan el lecho con ellas (si la medida anterior no las hace desistir) y tomen medidas físicas (como última opción y sin buscar lastimarlas). Pero si los obedecen, no tomen medidas contra ellas. En verdad, Al-lah es Excelso y Grande (y tomará represalias contra ustedes si las tratan injustamente).
Isa García · otra edición
34. Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas y emocionales] que Dios ha dispuesto entre ambos[1], y por la obligación que tienen de mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios, y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. Mientras que a aquellas que tengan conducta hostil y maltraten[2] [a su esposo], llámenlas a la reflexión; luego, tomen distancia no compartiendo el lecho; y, por último, recurran a un contacto físico que no cause daño[3]; pero si corrigen su conducta [conforme a lo que Dios ordena], no actúen con ánimo de revancha[4]. Dios es Sublime, Grande.[5]
Notas
[1] El verbo árabe faddala no indica que unos seres humanos sean superiores a otros, sino que Dios ha establecido distinciones en funciones y responsabilidades. En este versículo, esas distinciones se entienden, principalmente, en relación con el ámbito familiar y con la obligación del varón de proveer y cuidar. Estas diferencias suelen explicarse en función de capacidades físicas distintas y de formas diferentes de afrontar lo emocional, ampliamente reconocidas en la experiencia humana. Ello no implica una mayor dignidad de un sexo sobre el otro: el Corán afirma en numerosos pasajes la igualdad espiritual y moral entre hombres y mujeres. La distinción mencionada aquí debe entenderse como complementaria, no jerárquica. [2] El término árabe nushuz no alude a un desacuerdo ocasional ni a una falta menor, sino a una conducta manifiesta y persistente que deteriora gravemente la convivencia conyugal, como hostilidad activa, maltrato o ruptura deliberada de los compromisos matrimoniales. Por su parte, el verbo takhafuna, a menudo traducido como “temer”, no expresa aquí una sospecha subjetiva o infundada, sino hechos observables y comportamientos ya manifestados. En la exégesis clásica, ambos términos se entienden de manera conjunta: el pasaje se refiere a situaciones en las que existe maltrato y hostilidad real, no a conjeturas ni a temores hipotéticos. [3] El verbo árabe daraba (ضرب) posee un amplio campo semántico en el árabe clásico y no implica necesariamente violencia. Puede significar “golpear”, “dar un toque”, “aplicar”, “poner”, “separar” o “imponer un límite”, entre otros usos documentados en el Corán y en la literatura árabe temprana. En la tradición profética, el mismo verbo se emplea repetidamente para describir contactos físicos leves y no violentos, como una palmadita o un toque en el hombro o el pecho. Asimismo, varios Compañeros del Profeta, como Ibn ʿAbbas, explicaron este pasaje como un gesto simbólico y no dañino, comparándolo con el toque dado con un miswak (cepillo de dientes) para subrayar que las circunstancias pueden desembocar en un divorcio. Dado que el Corán y la Sunna condenan explícitamente el daño físico y el maltrato a la mujer, y que el Profeta nunca golpeó a ninguna de sus esposas, la traducción de uadribuhunna como “golpéenlas” resulta lingüística y contextualmente insostenible. Por ello, aquí se ha optado por una traducción que expresa la idea de un límite o contacto físico no violento, en coherencia con el árabe original y el mensaje global del Corán. [4] La expresión coránica “no actúen con ánimo de revancha (la tabghu ‘alaihinna sabila)” prohíbe de forma explícita cualquier intento de venganza, represalia o presión adicional una vez que la situación se ha corregido. El pasaje establece así un límite claro: toda medida previa cesa cuando cesa la conducta problemática. [5] La mención final de Dios como “Elevado, Grande” nos recuerda que ninguna autoridad humana es absoluta, y que toda conducta debe ejercerse bajo la conciencia de la superioridad y grandeza de Dios. Esta clausura refuerza la prohibición de abusos, excesos o revanchas, recordando que el poder último no pertenece al ser humano, sino a Dios.
Isa García · Europa · otra edición
Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas y emocionales] que Dios ha dispuesto entre ambos[1], y por la obligación que tienen de mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios, y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. Mientras que a aquellas que tengan conducta hostil y maltraten[2] [a su esposo], llamadlas a la reflexión; luego, tomad distancia no compartiendo el lecho; y, por último, recurrid a un contacto físico que no cause daño[3]; pero si corrigen su conducta [conforme a lo que Dios ordena], no actuéis con ánimo de revancha[4]. Dios es Sublime, Grande[5].
Notas
[1] El verbo árabe faddala no indica que unos seres humanos sean superiores a otros, sino que Dios ha establecido distinciones en funciones y responsabilidades. En este versículo, esas distinciones se entienden, principalmente, en relación con el ámbito familiar y con la obligación del varón de proveer y cuidar. Estas diferencias suelen explicarse en función de capacidades físicas distintas y de formas diferentes de afrontar lo emocional, ampliamente reconocidas en la experiencia humana. Ello no implica una mayor dignidad de un sexo sobre el otro: el Corán afirma en numerosos pasajes la igualdad espiritual y moral entre hombres y mujeres. La distinción mencionada aquí debe entenderse como complementaria, no jerárquica. [2] El término árabe nushuz no alude a un desacuerdo ocasional ni a una falta menor, sino a una conducta manifiesta y persistente que deteriora gravemente la convivencia conyugal, como hostilidad activa, maltrato o ruptura deliberada de los compromisos matrimoniales. Por su parte, el verbo takhafuna, a menudo traducido como “temer”, no expresa aquí una sospecha subjetiva o infundada, sino hechos observables y comportamientos ya manifestados. En la exégesis clásica, ambos términos se entienden de manera conjunta: el pasaje se refiere a situaciones en las que existe maltrato y hostilidad real, no a conjeturas ni a temores hipotéticos. [3] El verbo árabe daraba (ضرب) posee un amplio campo semántico en el árabe clásico y no implica necesariamente violencia. Puede significar “golpear”, “dar un toque”, “aplicar”, “poner”, “separar” o “imponer un límite”, entre otros usos documentados en el Corán y en la literatura árabe temprana. En la tradición profética, el mismo verbo se emplea repetidamente para describir contactos físicos leves y no violentos, como una palmadita o un toque en el hombro o el pecho. Asimismo, varios Compañeros del Profeta, como Ibn ʿAbbas, explicaron este pasaje como un gesto simbólico y no dañino, comparándolo con el toque dado con un miswak (cepillo de dientes) para subrayar que las circunstancias pueden desembocar en un divorcio. Dado que el Corán y la Sunnah condenan explícitamente el daño físico y el maltrato a la mujer, y que el Profeta nunca golpeó a ninguna de sus esposas, la traducción de uadribuhunna como “golpeadlas” resulta lingüística y contextualmente insostenible. Por ello, aquí se ha optado por una traducción que expresa la idea de un límite o contacto físico no violento, en coherencia con el árabe original y el mensaje global del Corán. [4] La expresión coránica “no actúen con ánimo de revancha (la tabghu ‘alaihinna sabila)” prohíbe de forma explícita cualquier intento de venganza, represalia o presión adicional una vez que la situación se ha corregido. El pasaje establece así un límite claro: toda medida previa cesa cuando cesa la conducta problemática. [5] La mención final de Dios como “Sublime, Grande” nos recuerda que ninguna autoridad humana es absoluta, y que toda conducta debe ejercerse bajo la conciencia de la superioridad y grandeza de Dios. Esta clausura refuerza la prohibición de abusos, excesos o revanchas, recordando que el poder último no pertenece al ser humano, sino a Dios.
Noor International · Europa · otra edición
Los hombres son los responsables de proteger, guiar y velar por las necesidades de las mujeres porque Al-lah ha favorecido al hombre por encima de la mujer (para algunas actividades) y porque ellos las mantienen con sus bienes. Consecuentemente, las mujeres virtuosas deben ser obedientes y deben proteger (su honor y las propiedades del marido) en la ausencia de este, como Al-lah les ha ordenado. Y a aquellas de quienes temáis rebeldía y mala conducta (porque se muestran arrogantes y no respetan a sus maridos cuando ellos no han cometido ninguna falta contra ellas), amonestadlas (primero), no compartáis el lecho con ellas (si la medida anterior no les hace desistir) y tomad medidas físicas[143] (como última opción y sin buscar lastimarlas). Pero si os obedecen, no toméis medidas contra ellas. En verdad, Al-lah es Excelso y Grande (y tomará represalias contra vosotros si las tratáis injustamente).
Notas
[143] La permisibilidad de pegar ligeramente a la mujer no es ni para dañarla ni para humillarla, sino que es más bien un gesto simbólico de autoridad para hacer que ella entre en razón solamente si el hombre cree que esa medida puede funcionar y evitar un mal mayor, como es el divorcio. El islam condena la violencia contra la mujer y le concede el derecho al divorcio si sufre maltrato. De hecho, el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— nunca pegó a ninguna de sus mujeres y consideraba que los mejores hombres de la sociedad eran aquellos que mejor trataban a sus mujeres, y él mismo decía: «El mejor de vosotros es el mejor con su familia y yo soy el mejor de vosotros con su familia» Ibn Jibban (4186). Y en su último sermón durante la peregrinación dijo: «Vosotros tenéis derechos sobre vuestras esposas y vuestras esposas tienen derechos sobre vosotros. Tratad a vuestras esposas con amor y gentileza». Otros dichos suyos sobre el tema son: «Los creyentes que muestran la más perfecta fe son aquellos que tienen buen carácter y el mejor de entre vosotros es aquel que sea más bueno con su mujer»,(Tirmidhi); «El mejor de entre vosotros no pega a su mujer, y yo soy el mejor de entre vosotros»; «¿Acaso podría uno de vosotros golpear a su mujer como golpearía a un esclavo, y luego se acostaría con ella por la noche?», etc.
Noor International · Latinoamérica · otra edición
34. Los hombres son los responsables de proteger, guiar y velar por las necesidades de las mujeres porque Al-lah ha favorecido al hombre por encima de la mujer (para algunas actividades) y porque ellos las mantienen con sus bienes. Consecuentemente, las mujeres virtuosas deben ser obedientes y deben proteger (su honor y las propiedades del marido) en la ausencia de este, como Al-lah les ha ordenado. Y a aquellas de quienes teman rebeldía y mala conducta (porque se muestran arrogantes y no respetan a sus maridos cuando ellos no han cometido ninguna falta contra ellas), amonéstenlas (primero), no compartan el lecho con ellas (si la medida anterior no las hace desistir) y tomen medidas físicas[143] (como última opción y sin buscar lastimarlas). Pero si los obedecen, no tomen medidas contra ellas. En verdad, Al-lah es Excelso y Grande (y tomará represalias contra ustedes si las tratan injustamente).
Notas
[143] La permisibilidad de golpear ligeramente a la mujer no es ni para dañarla ni para humillarla, sino que es más bien un gesto simbólico de autoridad para hacer que ella entre en razón, solamente si el hombre cree que esa medida puede funcionar y evitar un mal mayor, como es el divorcio. El Islam condena la violencia contra la mujer y le concede el derecho al divorcio si sufre maltrato; de hecho, el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— nunca golpeó a ninguna de sus mujeres, consideraba que los mejores hombres de la sociedad eran aquellos que mejor trataban a sus mujeres y él mismo decía: “El mejor de ustedes es el mejor con su familia, y yo soy el mejor de ustedes con su familia” (Ibn Hibban, 4186). Y en su último sermón, durante la peregrinación, dijo: “Ustedes tienen derechos sobre sus esposas, y sus esposas tienen derechos sobre ustedes. Traten a sus esposas con amor y gentileza”. Otros dichos suyos sobre el tema son: “Los creyentes que muestran la más perfecta fe son aquellos que tienen buen carácter, y el mejor de entre ustedes es aquel que sea más bueno con su mujer”(Tirmidhi); “El mejor de entre ustedes no golpea a su mujer, y yo soy el mejor de entre ustedes”; “¿Acaso podría uno de ustedes golpear a su mujer como golpearía a un esclavo, y luego se acostaría con ella por la noche?”, etc.