Sura Al-Fath — Aleya 10

La Victoria · 48:10 · 10/29

إِنَّ ٱلَّذِينَ يُبَايِعُونَكَ إِنَّمَا يُبَايِعُونَ ٱللَّهَ يَدُ ٱللَّهِ فَوْقَ أَيْدِيهِمْ ۚ فَمَن نَّكَثَ فَإِنَّمَا يَنكُثُ عَلَىٰ نَفْسِهِۦ ۖ وَمَنْ أَوْفَىٰ بِمَا عَـٰهَدَ عَلَيْهُ ٱللَّهَ فَسَيُؤْتِيهِ أَجْرًا عَظِيمًا

Inna allatheena yubayiAAoonakainnama yubayiAAoona Allaha yadu Allahifawqa aydeehim faman nakatha fa-innama yankuthu AAalanafsihi waman awfa bima AAahada AAalayhu Allahafasayu'teehi ajran AAatheema

Recitación de la aleya

Traducciones de esta aleya 7

Sheikh Isa García

Quienes te juran fidelidad en realidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento solo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa.

Fundación Montada

En verdad, quienes te juran fidelidad(¡oh, Muhammad!) están jurando fidelidad a Al-lah. La mano de Al-lah está sobre las de ellos (siendo testigo del juramento). Quien lo rompa lo hará en su propio perjuicio, mas quien cumpla su compromiso con Al-lah obtendrá una enorme recompensa.

Noor International

En verdad, quienes te juran fidelidad (¡oh, Muhammad!) están jurando fidelidad a Al-lah. La mano de Al-lah está sobre las de ellos (siendo testigo del juramento). Quien lo rompa lo hará en su propio perjuicio, mas quien cumpla su compromiso con Al-lah obtendrá una enorme recompensa.

Isa García · otra edición

10. Quienes te juran fidelidad en realidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento solo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa.

Isa García · Europa · otra edición

Quienes te juran fidelidad en realidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento solo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa.

Noor International · Europa · otra edición

En verdad, quienes te juran fidelidad[946](¡oh, Muhammad!) están jurando fidelidad a Al-lah. La mano de Al-lah está sobre las de ellos (siendo testigo del juramento). Quien lo rompa lo hará en su propio perjuicio, mas quien cumpla su compromiso con Al-lah obtendrá una enorme recompensa.

Notas

[946] Se refiere al juramento de Riduan, efectuado por unos 1400 creyentes en Hudaibiyah, bajo un árbol que se conocería después como el árbol del juramento, poco antes de que se celebrase el pacto con los idólatras de La Meca. El profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— envió a Uzman bin ‘Affan a La Meca como emisario para anunciar a los líderes de la ciudad su intención de realizar la peregrinación menor o ‘umrah. Tras llegar a oídos de los creyentes la noticia de que los idólatras habían matada a Uzman, juraron fidelidad al Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— de que lucharían junto a él sin huir del combate. Poco después se desmintió la noticia de la muerte de Uzman y se presentó ante el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— una delegación de los idólatras de La Meca para firmar un tratado de paz, conocido como el tratado de Hudaibiyah (ver la nota de la aleya 2 de la sura 5 acerca de dicho tratado).

Noor International · Latinoamérica · otra edición

10. En verdad, quienes te juran fidelidad[946] (¡oh, Muhammad!) están jurando fidelidad a Al-lah. La mano de Al-lah está sobre las de ellos (siendo testigo del juramento). Quien lo rompa lo hará en su propio perjuicio, mas quien cumpla su compromiso con Al-lah obtendrá una enorme recompensa.

Notas

[946] Se refiere al juramento de Riduan, efectuado por unos 1.400 creyentes en Hudaibiyah, bajo un árbol que se conocería después como el árbol del juramento, poco antes de que se celebrase el pacto con los idólatras de La Meca. El Profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— envió a Uzman Bin ‘Affan a La Meca como emisario para anunciar a los líderes de la ciudad su intención de realizar la peregrinación menor o ‘Umrah. Tras llegar a oídos de los creyentes la noticia de que los idólatras habían matada a Uzman, juraron fidelidad al Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— de que lucharían junto a él sin huir del combate. Poco después se desmintió la noticia de la muerte de Uzman y se presentó ante el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— una delegación de los idólatras de La Meca para firmar un tratado de paz, conocido como el tratado de Hudaibiyah (ver la nota de la aleya 2 de la sura 5 acerca de dicho tratado).