Sura Muhammad — Aleya 4
Muhammad · 47:4 · 4/38
فَإِذَا لَقِيتُمُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ فَضَرْبَ ٱلرِّقَابِ حَتَّىٰٓ إِذَآ أَثْخَنتُمُوهُمْ فَشُدُّوا۟ ٱلْوَثَاقَ فَإِمَّا مَنًّۢا بَعْدُ وَإِمَّا فِدَآءً حَتَّىٰ تَضَعَ ٱلْحَرْبُ أَوْزَارَهَا ۚ ذَٰلِكَ وَلَوْ يَشَآءُ ٱللَّهُ لَٱنتَصَرَ مِنْهُمْ وَلَـٰكِن لِّيَبْلُوَا۟ بَعْضَكُم بِبَعْضٍ ۗ وَٱلَّذِينَ قُتِلُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ فَلَن يُضِلَّ أَعْمَـٰلَهُمْ
Fa-itha laqeetumu allatheenakafaroo fadarba arriqabi hattaitha athkhantumoohum fashuddoo alwathaqa fa-immamannan baAAdu wa-imma fidaan hatta tadaAAaalharbu awzaraha thalika walaw yashaoAllahu lantasara minhum walakinliyabluwa baAAdakum bibaAAdin wallatheenaqutiloo fee sabeeli Allahi falan yudillaaAAmalahum
Traducciones de esta aleya 7
Sheikh Isa García
Cuando tengan que enfrentarse en combate a los que se negaron a creer, golpeadlos en el cuello; y cuando estén fuera de combate apresadlos. Luego, liberadlos con benevolencia o pedid un rescate, [esa debe ser la actitud] hasta que cese la guerra. [Sabed que] si Dios hubiera querido, Él mismo los hubiera derrotado, pero quiso ponerles a prueba [y que se enfrentaran] unos contra otros. Quien caiga en combate por la causa de Dios, sus obras no habrán sido en vano.
Fundación Montada
Y cuando os enfrentéis contra quienes niegan la verdad(en el campo de batalla), matadlos. Después, cuando estén sometidos y derrotados, tomad prisioneros. Luego, cuando cese la guerra,podéis dejarlos en libertad o podéis pedir un rescate por ellos. Así debe ser. Si Al-lah hubiese querido, habría acabado con ellos (sin necesidad de que lucharais), pero quiere poneros a prueba (a través del combate). Y Al-lah no dejará sin recompensa las buenas acciones de quienes mueran por Su causa.
Noor International
Y cuando se enfrenten contra quienes niegan la verdad (en el campo de batalla), mátenlos. Después, cuando estén sometidos y derrotados, tomen prisioneros. Luego, cuando cese la guerra, pueden dejarlos en libertad o pueden pedir un rescate por ellos. Así debe ser. Si Al-lah hubiese querido, habría acabado con ellos (sin necesidad de que lucharan), pero quiere ponerlos a prueba (a través del combate). Y Al-lah no dejará sin recompensa las buenas acciones de quienes mueran por Su causa.
Isa García · otra edición
4. Si tienen que enfrentarse en combate a los que rechazaron el mensaje, golpeen sus cuello hasta derrotarlos, y luego aprésenlos. Después, libérenlos con benevolencia o pidan un rescate[1], [esa debe ser la actitud] hasta que cese la guerra. [Sepan que] si Dios hubiera querido, Él mismo los hubiera derrotado, pero quiso ponerlos a prueba [y que se enfrentaran] unos contra otros. Quien caiga en combate por la causa de Dios, sus obras no habrán sido en vano.
Notas
[1] Este versículo describe normas de combate en el marco de un enfrentamiento armado concreto y no debe leerse como una orden general de violencia. La expresión que menciona el combate y la captura del enemigo se refiere a situaciones de guerra efectiva, no a la vida civil ni al trato con personas no combatientes. El propio versículo establece límites claros al indicar que, una vez finalizado el enfrentamiento, los prisioneros deben ser liberados, ya sea por gracia o mediante rescate, lo que subraya el carácter regulado y no indiscriminado de la violencia. Leído en conjunto con otros pasajes, el Corán condiciona el combate a la legítima defensa, prohíbe la transgresión y ordena cesar la hostilidad cuando cesa la agresión (2:190–193). El objetivo del versículo es limitar y humanizar una realidad bélica existente, no promover la violencia como fin en sí misma.
Isa García · Europa · otra edición
Si tienen que enfrentarse en combate a los que rechazaron el mensaje, golpead sus cuellos hasta derrotarlos, y luego apresadlos. Después, liberadlos con benevolencia o pedid un rescate[1], [esa debe ser la actitud] hasta que cese la guerra. [Sabed que] si Dios hubiera querido, Él mismo los hubiera derrotado, pero quiso ponerles a prueba [y que se enfrentaran] unos contra otros. Quien caiga en combate por la causa de Dios, sus obras no habrán sido en vano.
Notas
[1] Este versículo describe normas de combate en el marco de un enfrentamiento armado concreto y no debe leerse como una orden general de violencia. La expresión que menciona el combate y la captura del enemigo se refiere a situaciones de guerra efectiva, no a la vida civil ni al trato con personas no combatientes. El propio versículo establece límites claros al indicar que, una vez finalizado el enfrentamiento, los prisioneros deben ser liberados, ya sea por gracia o mediante rescate, lo que subraya el carácter regulado y no indiscriminado de la violencia. Leído en conjunto con otros pasajes, el Corán condiciona el combate a la legítima defensa, prohíbe la transgresión y ordena cesar la hostilidad cuando cesa la agresión (2:190–193). El objetivo del versículo es limitar y humanizar una realidad bélica existente, no promover la violencia como fin en sí misma.
Noor International · Europa · otra edición
Y cuando os enfrentéis contra quienes niegan la verdad(en el campo de batalla), matadlos. Después, cuando estén sometidos y derrotados, tomad prisioneros. Luego, cuando cese la guerra,podéis dejarlos en libertad o podéis pedir un rescate por ellos[938]. Así debe ser. Si Al-lah hubiese querido, habría acabado con ellos (sin necesidad de que lucharais), pero quiere poneros a prueba (a través del combate). Y Al-lah no dejará sin recompensa las buenas acciones de quienes mueran por Su causa.
Notas
[938] El creyente debe luchar con valor en la batalla, sin temer al enemigo ni huir de él, pero hay muchas reglas que debe respetar, entre las que destacan: no matar a niños, mujeres, discapacitados o ancianos ni causar terror entre la población general que no participa en la batalla; debe intentar evitar la guerra, si puede, y alcanzar la paz con la menor cantidad posible de víctimas enemigas; el ejército no debe acampar en lugares donde bloquee el camino y cause molestias a la población; los emisarios del enemigo deben ser respetados, así como los campos, las cosechas y los religiosos que están en sus templos adorando a su Señor; no deben mutilarse ni desfigurarse los cadáveres; los prisioneros deben ser tratados con dignidad, y si uno sufre maltrato debe ser puesto en libertad sin rescate alguno como compensación; el prisionero tiene derecho a ser vestido y alimentado como los creyentes y a estar cerca de otros familiares suyos hechos prisioneros, etc. El Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— daba tanta importancia a estas normas que consideraba que el ejército que no las respetaba no luchaba por la causa de Al-lah, sino por sus propios intereses.
Noor International · Latinoamérica · otra edición
4. Y cuando se enfrenten contra quienes niegan la verdad (en el campo de batalla), mátenlos. Después, cuando estén sometidos y derrotados, tomen prisioneros. Luego, cuando cese la guerra, pueden dejarlos en libertad o pueden pedir un rescate por ellos[938]. Así debe ser. Si Al-lah hubiese querido, habría acabado con ellos (sin necesidad de que lucharan), pero quiere ponerlos a prueba (a través del combate). Y Al-lah no dejará sin recompensa las buenas acciones de quienes mueran por Su causa.
Notas
[938] El creyente debe luchar con valor en la batalla, sin temer al enemigo ni huir de él, pero hay muchas reglas que debe respetar, entre las que destacan: no matar a niños, mujeres, discapacitados o ancianos ni causar terror entre la población general que no participa en la batalla; debe intentar evitar la guerra, si puede, y alcanzar la paz con la menor cantidad posible de víctimas enemigas; el ejército no debe acampar en lugares donde bloquee el camino y cause molestias a la población; los emisarios del enemigo deben ser respetados, así como los campos, las cosechas y los religiosos que están en sus templos adorando a su Señor; no deben mutilarse ni desfigurarse los cadáveres; los prisioneros deben ser tratados con dignidad, y si uno sufre maltrato debe ser puesto en libertad sin rescate alguno como compensación; el prisionero tiene derecho a ser vestido y alimentado como los creyentes y a estar cerca de otros familiares suyos hechos prisioneros, etc. El Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— daba tanta importancia a estas normas que consideraba que el ejército que no las respetaba no luchaba por la causa de Al-lah, sino por sus propios intereses.